En tiempos ingratos, el sol suele perderse en el infinito, se va y la oscuridad es la reinante, obnubila nuestros corazones hasta tal punto de hacernos perder la razón, "pero que tanto podemos perder", "o quien nos podrá guiar". Perderíamos demasiado si esperamos en la oscuridad una ayuda que tal vez nunca llegara porque el mismo tiempo la disolvió y nunca llegara hacer la misma de aquellos días pasajeros en los que la oscuridad era un término desconocido en nuestras vidas " y quien nos guiara".
Pueda que sea esa luz que brota como manantial de agua dulce y que amenaza con alegrar nuestras vidas pero le negamos, porque cerramos tan fuerte los luceros de nuestras alma que la oscuridad seguirá reinando, ojala nunca sea tarde para reponernos y dejar marchar aquel lucero que ofrenda una breve ayuda porque cuando la oscuridad culmine su reinado de ilusiones pasajeras de un ayer que tal vez ya no exista, llegara la realidad y ojala no tengamos que lamentar aquella luz que dejamos marchar.
Pueda que sea esa luz que brota como manantial de agua dulce y que amenaza con alegrar nuestras vidas pero le negamos, porque cerramos tan fuerte los luceros de nuestras alma que la oscuridad seguirá reinando, ojala nunca sea tarde para reponernos y dejar marchar aquel lucero que ofrenda una breve ayuda porque cuando la oscuridad culmine su reinado de ilusiones pasajeras de un ayer que tal vez ya no exista, llegara la realidad y ojala no tengamos que lamentar aquella luz que dejamos marchar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario